viernes, 3 de mayo de 2013

"... había terminado."


Sus ojeras eran más grandes que sus ganas de vivir. Su piel estaba pálida, fría. Sus ojos cansados y llenos de lágrimas. Sus labios sangraban por causa de sus mordidas. Sus brazos lastimados de arriba abajo. Su cuerpo se mantenía quieto, inmóvil. Su pecho subía y bajaba con dificultad. Su pelo desordenado y castaño cubría su cara. Se encontraba acostada en su cama. Su mente en blanco. La habitación oscura. Estaba acabando con ella misma. Su vaso había rebalsado. Su mirada señalaba hacia un punto fijo, ¿Quién sabe dónde? Su vida pasaba delante de sus ojos.
  Medio segundo después, sus ojos se cerraron, sus labios dejaron de sangrar, su pecho dejó de moverse, su respiración dejó de hacerse notable, su mirada no señalaba a ninguna parte... todo había terminado.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario