Todo mundo te miente, te usa y te deja al día siguiente. Te tratan como si no valieras ni la más mínima parte de lo que
vales en verdad, te menosprecian, te dejan sola. Todas esas personas, son
aquellas que hace semanas atrás te decían que te querían, puras mentiras. Y
como siempre, les tomas más cariño del que debes y cuando todo esto sucede
sufres como una idiota. Sientes esa presión en el pecho que tanto te pesa, ese
malestar constante, esas ganas de llorar. Te pones a pensar por qué siempre te
pasa lo mismo, por qué siempre caes con la misma piedra. Dicen que el tiempo lo
cura todo, pero sólo las empeora. Te juras no volver a conocer gente nueva, no
querer más a nadie, y al rato estas llorando por sentirte tan débil y no poder
cumplir siquiera lo que te propones.
¿Decepcionada? De mí.
¿Decepcionada? De mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario