¿Nunca quisiste tanto a alguien que se te hace imposible dejarlo ir o
simplemente olvidarle? Tener esa sensación de quererle más que a nada en todo
el mundo, de que te complementa, te hace bien. Tener momentos en los que te
enojas sin razón, te niegas a sentir algo y te juras dejar de prestarle
importancia. Pero al cabo de unas horas entiendes que, si no fuera por esa
persona, estarías perdido y sin ganas de nada. Plantearte la idea fija de
sacarte de la cabeza todo lo que sientes, y no poder. Imaginarte como sería si
tuvieses la oportunidad de abrazarle aunque sea por unos pocos minutos. Sonreír
con el simple hecho de escuchar su nombre o algo que te recuerde a él. Recordar
todas esas conversaciones sin sentido, llenas de cursilerías y boberías. Morir
por decirle al menos 'Hola, te echo de menos' y no poder, por miedo a molestar
o parecerle patética. Y guardarte tu orgullo con tal de recibir hasta la más
mínima respuesta de su parte. ¿Sientes todo esto? Entonces déjame decirte, te
has enamorado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario