Nunca habían discutido de esa manera. Todo quedó en silencio, solo se
escuchaban sus respiraciones. Ella, comenzó a caminar por el largo pasillo
hasta quedar frente a la puerta de la biblioteca. Sabía que iba a encontrarlo
allí. Estaba leyendo uno de sus libros favoritos, sentado en un extremo del
gran sillón que se encontraba en medio de la habitación. Delicadamente, se
sentó a su lado, depositó un pequeño beso en su mejilla y se levantó para salir
del cuarto; pero una mano en su muñeca la detuvo.
La atrajo hacia él, de manera que
ambos quedaron frente a frente. Sus ojos iban y venían, de sus ojos a sus
labios, se pedían perdón con la mirada. Estaban arrepentidos de lo sucedido. Finalmente
se besaron, se besaron como nunca antes, con la necesidad de sentirse el uno al
otro. Se separaron con una sonrisa en su rostro, mirándose fijamente a los ojos.
No dejarían que una discusión acabara con todo el amor que se tenían. El
silencio invadía la habitación. Simplemente, se amaban y nada iba a cambiarlo.
Me encanta cómo escribis,espero impaciente otra entrada...
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